Mira, ya todos sabemos que yo soy una loca histérica y que no tengo demasiado remedio que aportar a la vida. Cool, el primer paso es aceptarlo. Todos sabemos (o la mayoría) de mi fascinación por estar en los brazos de Morfeo, porque es el único pana que por ahora me para, y que es súper fiel. Yo tengo sueño (y sueño) todo el día.
Pero cuando mi pasión con Morfeo y mi locura se combinan, algo falla. Primero, porque no estoy durmiendo bien, en el horario convencional, gracias a mi locura histérica. Me estoy acostando a las 5 a.m. Es en serio. No me da sueño antes. Y eso es de locos o de europeos con jet lag.
Y una vez que logro concebir el sueño y entregarme a mi mundo de pasiones griegas con el pana dios del sueño, entonces la locura histérica vuelve a jugarme de las suyas y tengo sueños como los que tuve hoy.
Soñé que era Halloween, pero que todavía yo estaba en el colegio, y por alguna razón teníamos que ir disfrazados ese día. Esas cosas no pasaban en un colegio que le rinde culto a una doctora de la iglesia en lugar de a brujas con escobas, pues. Dicho sea de paso, no era mi colegio de bachillerato, sino el de primaria, en el cual estaba estudiando conmigo una nena que, actualmente tiene 15 años, y que es más o menos mi pasado personificado en la actualidad, o yo soy su futuro.
Yo estaba buena en el sueño. Me disfracé de Edward Scissorhands, y me veía riquiquita. Porque disfrazarse de un humanoide que tiene manos de tijeras y es diseñado por Tim Burton, implica verse mami/papi. Sólo Johnny, mi amor.
Me levanté a un pana que está mia-mor. Y que por supuesto no conozco. Qué ojos se gastaba el pana. Y daba masajes ricos. Sí, en mis sueños aparentemente la gente me da masajes. Y luego yo de bruta le huía y buscaba a mis dos mejores amigas, que estaban en un cuarto (porque de repente ya no estábamos en el colegio) empiernadas y dormidas. Las sacaba del cuarto y me iba con papito ojitos bellos. Y el pana, después de haberme masajeado, me decía que quería ir lento.
Me dijeron puta en mi propio sueño.Un poquito de por favor, si alguien me lo va a decir, que no sea mi propia mente. Porque además yo trataba de convencerlo de que me diera un piquito, aunque sea. (Por eso es que me pasan las cosas que me pasan, pana. No debo pedirle cosas al universo para las que no estoy preparada. Yo me entiendo.). Y cuando ya lo había convencido, aparecieron El Chavo del 8 y La Chilindrina a lanzarnos alacranes...
....
....
..............
Claro. Dalí era un jevo burda de sabio y ahorita estoy en capacidad de entender absolutamente todas sus creaciones. Yo estoy de terapia, pana. No puede ser que... no sé... sueñe con que alguna mujer que conozco está embarazada y ya. O que simplemente sueñe con vainas en contexto.
Yo sueño mezclando a Tim Burton con mi primaria, mi pasado y un jevo que no conozco. Si yo fuese una de las hermanas de Charmed y tuviese el poder de las predicciones, deja vuseses, y demás afines, estaríamos jodidas mis hermanas y yo tratando de cazar demonios. Porque con estas vainas una no te me puede ser literal.
Porque hay demasiadas complicaciones, demasiados vicios, demasiado sobrepeso, mucho tráfico y muchos peatones. Pocos vagones para tanto usuario del Metro. Muchas curvas para simples y básicas manos. Vamos a jugar a ser sencillos.
miércoles, 24 de octubre de 2012
jueves, 18 de octubre de 2012
De aberraciones virtuales (y otros delitos)
Hola. Sí, yo soy una mujer complicada. Sí. Tengo muchos problemas. Y hoy hay uno que me acongoja: no soporto a la gente que escribe de la siguiente forma:
HOOOOOOLAAAAAAAAA!!!!! CÓMO ESTÁAAAAAAAAASSSSSSS? OKIIIIIIISSSSSS AMIGUIIIIIIIS CHAOOOOOOO NO SEEEEEEEÉ.
Poner aunque sea una tilde dentro de eso, fue bastante naive de mi parte, nadie usa tildes. Mi problema, en verdad, es que la persona en cuestión no tiene la emoción que, semióticamente, a mí me refleja esa aberración que acabo de escribir.
Es decir, esas personas se expresan con tal emoción que uno jura que son parte de un experimiento, que se convirtieron en jerbos en crack o que se metieron su buena pepa de éxtasis o línea de cocaína. Pues no, la persona en cuestión en verdad te está escribiendo con toda su paz, con toda su tranquilidad, en la punta más pacífica del Tibet, y simplemente quiere decir esto:
"Hola, ¿cómo estás? / Ok (no okis) / Amiga (no amiguis)/ Chao / No sé"
Dicho sea de paso que yo tengo problemas con las palabras que terminan en "is": Amiguis, holis, putis, cosis, lindis, etceteris... Me parecen de Teletubbie en anfetas. Lo siento.
Creo que las personas que escriben así lo hacen como para ser excesivamente felices, y pues no lo son. Reina, rey, gordo, gorda, no hace falta extender la sílaba tónica de una palabra para enfatizar, a menos que así quieras hacerlo. No estamos en la ONU, si quieres ser diplomático, escribe bien, no escribas como si fueses una Barbie con zapatos nuevos. Eso está mal.
Yo sólo alargo las vocales cuando me río, y me río de verdad. Tal vez sea yo la loca.
Y eso me recuerda que "jsjsjskjsjsjsjñskjj" no es la onomatopeya correcta para escribir la risa. A menos que usted se estuviera riendo mientras comía cotufas y se ahogó en el proceso. De otra forma, escriba "ja ja ja". Es universal.
El "jejeje" ya es otro tema. Porque eso tiene tantas implicaciones semánticas (como diría el filósofo de rulos que tengo por amigo) que uno se confunde. Es igual o peor que el emoticón de la carita feliz picando/guiñando un ojo. Si están en proceso de flirteo/echadera de perros o el más reciente término "chanceo" (mariposa tatuada en el cuello entra en trombo al escribir esto) y te escriben "jejeje"... ¿Qué demonios significa?
- Jejeje: Te quiero coger.
- Jejeje: Tengo sueño, no quiero escribir más.
- Jejeje: No sé qué más escribir.
- Jejeje: No voy pendiente pero te hablo porque me caes bien o por si estoy absolutamente desesperado en una noche solitaria. (Sí, esto se lee sin respirar)
- Jejeje: Acabo de decir algo burda de directo y tengo que suavizarlo.
- Jejeje: Jejeje
Tengo problemas. Problemas serios. Me siento el Quijote contra los gigantes tratando de defender el idioma. Ojo, advierto que cuando invento palabras lo hago por el humor. Pero yo no le veo humor a escribir como si hubiese inhalado el amoniaco que usa Shakira. Todos tenemos nuestras maneras, pero... Coño, el exceso de energía por texto es como súper-anti-sexy (leer esto con la mandíbula quebrada).
Y ni hablar de emoticones en status o cambio de imagen de perfil. No reinas, reyes, gorditos, gorditas. No es ropa interior, no hay que cambiarla todos los días. Si quieres decir que los ojos del pana son los que alumbran el basurero, no pongas corazones, caritas con pestañas de rimmel de Revlon, ojos pelaos, lucecitas y cualquier otra estupidez. Uno entiende. Uno no te me está en preescolar.
En fin, que tengo problemas. Que trato de inyectarle algún remedio a mi mariposa tatuada para que deje sus ataques epilépticos, pero a veces quiero ser Hulk y caerle a cachetadas virtuales a la gente por lo que escribe. ¿Soy yo sola la que defiende un idioma tan bonito como éste? ¿Nadie más se vuelve un Baobab cuando lee este tipo de cosas?
Tengo que ir al psiquiatra.
miércoles, 10 de octubre de 2012
De recuperarse, o algo así.
Supongo que hace dos días era el día perfecto para drenar todo por medio de blogs, tweets, posts de Facebook o cualquier otro medio lleno de Gigas y Megas que nos alejan más de la realidad. Yo hace dos días no sabía ni qué decir, y como siempre llego tarde a eso que es trending, pues lo hago hoy. No porque quiera seguir hablando del tema, sino porque necesito sacarlo de mi sistema.
Como una buena parte de las personas que se mojaron el chiquito este fin de semana, yo también estoy triste. Perder es un coñazo. Y sí, mientras haya vida hay esperanza. Ese es mi miedo, que se me acabe la vida . No pretendo analizar nada aquí, porque yo de política sólo tengo 14 de años de experiencia autodidacta. De saber que lo que vivo no me gusta y de entender que la única forma en la que creo que mi opinión quede manifiesta es pintando la punta de mi dedo de morado.
Muchos dicen que nos merecemos esto. Yo no creo que merezca vivir con los ovarios en la garganta cada vez que voy a salir. Porque yo no soy de los que dicen que nunca se harán amigos de otro bando, porque yo creo en el ser humano, no en el color de una franela, boina o pantaleta. Yo creo que podemos estar mejor. Pero sí estoy de acuerdo con que falta mucho por aprender. No quiero escuchar análisis de nadie, porque a mí (como al resto del egoísmo que reina en este país), sólo me interesa que alguien me explique cómo es que uno se recupera de este golpe tan arrecho y dónde es que se compra el guáramo, porque necesito tomar una decisión y he ido a burda de partes y no lo consigo.
Las cosas son como son, y seguirán estando igual (o peor) por los próximos años. No. No serán sólo seis a mi parecer, porque el que venga en seis años en lugar de éste (ojalá que así sea) va a tener que conseguir pega loca por galones para poder pegar las trizas de un lugar llamado Venezuela. Yo le voy a seguir echando bolas hasta que entienda qué coño tengo que hacer. Pero el guayabo que se respira en la calle no ayuda. Yo sólo sé que, al menos, he tratado de ser lo más tolerante posible. Mis disculpas si he ofendido a alguien en estos días. Uno no es persona cuando está embriagado de tristeza.
Y coño, a la hora del té, lo único que quiero es sentir que puedo llegar viva a la casa. Yo sé que no hay fiesta en el cielo, y yo voté en nombre de uno de esos ángeles. De muchos de ellos. Venezuela necesita menos Iphones y Blackberrys y más partidos de la Vinotinto, más triunfos de Limardo, más unión, coño. Y no sé cómo se logra, porque la agresión es demasiado fuerte de ambos lados. Yo quiero una patria nueva, sí, con todas las palabras y letras de esa frase. Pero no la quiero llena de sangre, de inseguridad ni de agresiones. Ahora que lo pienso no quiero un país nuevo, yo lo que quiero es un país sabio.
Me cansé de "al que no le guste la inseguridad que se vaya" y "yo nunca tendré amigos chavistas.". Ni me quiero ir, ni puedo dejar de abrir mi vida a una persona que tenga otro punto de vista. Con lo que no puedo es con la hipocresía, y creo que eso algo que la mayoría de la gente tiene que dejar de ejercer. Eso no existe en ninguna universidad como carrera.
Así que a aquellos que sentían que iban a ganar y estaban siendo buenos y querían unidad, y luego se volvieron un sapo con verrugas al conocer los resultados, revísense.
Aquellos que se visten de rojo para una marcha, o mejor todavía, marchan en Ferrari, sincérense.
Aquellos que viven afuera desde hace mil años, y estaban angustiados por su madre patria, pero no votaron. Sientan culpa.
Aquellos que se creen expertos en la materia. Sigan la vida. Todos tenemos opiniones. Exprésense, pero entiendan que un enguayabado es sensible. Sientan y critiquen a su patria en la medida en que la defienden afuera.
Y por último, aquellos que viven afuera y dicen que quien está en el poder debe seguir porque salvó a Venezuela, devuélvanse y caminen en la madrugada por aquí. Luego hablamos de eso.
No voy a comentar sobre lo horrible que es sentir que un gobierno te insulte todos los días, o te vea la cara dándoselas de pacifista. Eso ya lo han escrito muchos.
Yo lo que quiero es que me devuelvan los buenos días cuando saludo (los buenas tardes en verdad, yo nunca me levanto temprano), los "a la orden" después del gracias. Yo extraño a los venezolanos que te sonríen en la calle aunque no te conozcan y repudio el mal humor de todo el mundo. Yo quiero recuperar a ese país.
Yo quiero que Venezuela y política dejen de ser sinónimos. Yo me quiero recuperar de la paranoia y quiero respeto.
Y ya. Yo quiero ser venezolana; no majunche, chavista ni mucho menos ni-ni.
Como una buena parte de las personas que se mojaron el chiquito este fin de semana, yo también estoy triste. Perder es un coñazo. Y sí, mientras haya vida hay esperanza. Ese es mi miedo, que se me acabe la vida . No pretendo analizar nada aquí, porque yo de política sólo tengo 14 de años de experiencia autodidacta. De saber que lo que vivo no me gusta y de entender que la única forma en la que creo que mi opinión quede manifiesta es pintando la punta de mi dedo de morado.
Muchos dicen que nos merecemos esto. Yo no creo que merezca vivir con los ovarios en la garganta cada vez que voy a salir. Porque yo no soy de los que dicen que nunca se harán amigos de otro bando, porque yo creo en el ser humano, no en el color de una franela, boina o pantaleta. Yo creo que podemos estar mejor. Pero sí estoy de acuerdo con que falta mucho por aprender. No quiero escuchar análisis de nadie, porque a mí (como al resto del egoísmo que reina en este país), sólo me interesa que alguien me explique cómo es que uno se recupera de este golpe tan arrecho y dónde es que se compra el guáramo, porque necesito tomar una decisión y he ido a burda de partes y no lo consigo.
Las cosas son como son, y seguirán estando igual (o peor) por los próximos años. No. No serán sólo seis a mi parecer, porque el que venga en seis años en lugar de éste (ojalá que así sea) va a tener que conseguir pega loca por galones para poder pegar las trizas de un lugar llamado Venezuela. Yo le voy a seguir echando bolas hasta que entienda qué coño tengo que hacer. Pero el guayabo que se respira en la calle no ayuda. Yo sólo sé que, al menos, he tratado de ser lo más tolerante posible. Mis disculpas si he ofendido a alguien en estos días. Uno no es persona cuando está embriagado de tristeza.
Y coño, a la hora del té, lo único que quiero es sentir que puedo llegar viva a la casa. Yo sé que no hay fiesta en el cielo, y yo voté en nombre de uno de esos ángeles. De muchos de ellos. Venezuela necesita menos Iphones y Blackberrys y más partidos de la Vinotinto, más triunfos de Limardo, más unión, coño. Y no sé cómo se logra, porque la agresión es demasiado fuerte de ambos lados. Yo quiero una patria nueva, sí, con todas las palabras y letras de esa frase. Pero no la quiero llena de sangre, de inseguridad ni de agresiones. Ahora que lo pienso no quiero un país nuevo, yo lo que quiero es un país sabio.
Me cansé de "al que no le guste la inseguridad que se vaya" y "yo nunca tendré amigos chavistas.". Ni me quiero ir, ni puedo dejar de abrir mi vida a una persona que tenga otro punto de vista. Con lo que no puedo es con la hipocresía, y creo que eso algo que la mayoría de la gente tiene que dejar de ejercer. Eso no existe en ninguna universidad como carrera.
Así que a aquellos que sentían que iban a ganar y estaban siendo buenos y querían unidad, y luego se volvieron un sapo con verrugas al conocer los resultados, revísense.
Aquellos que se visten de rojo para una marcha, o mejor todavía, marchan en Ferrari, sincérense.
Aquellos que viven afuera desde hace mil años, y estaban angustiados por su madre patria, pero no votaron. Sientan culpa.
Aquellos que se creen expertos en la materia. Sigan la vida. Todos tenemos opiniones. Exprésense, pero entiendan que un enguayabado es sensible. Sientan y critiquen a su patria en la medida en que la defienden afuera.
Y por último, aquellos que viven afuera y dicen que quien está en el poder debe seguir porque salvó a Venezuela, devuélvanse y caminen en la madrugada por aquí. Luego hablamos de eso.
No voy a comentar sobre lo horrible que es sentir que un gobierno te insulte todos los días, o te vea la cara dándoselas de pacifista. Eso ya lo han escrito muchos.
Yo lo que quiero es que me devuelvan los buenos días cuando saludo (los buenas tardes en verdad, yo nunca me levanto temprano), los "a la orden" después del gracias. Yo extraño a los venezolanos que te sonríen en la calle aunque no te conozcan y repudio el mal humor de todo el mundo. Yo quiero recuperar a ese país.
Yo quiero que Venezuela y política dejen de ser sinónimos. Yo me quiero recuperar de la paranoia y quiero respeto.
Y ya. Yo quiero ser venezolana; no majunche, chavista ni mucho menos ni-ni.
martes, 2 de octubre de 2012
Crónica de una vejez anunciada
Dentro de las tribulaciones que tengo por estas fechas, además del obvio hecho de que faltan 5 días para que mi país viva la misma tensión del Miss Venezuela (nunca mejor comparado esto con el Mister Venezuela, la verdad), está también el hecho de que voy a cumplir años. Y bueno, el CNE no podía poner las elecciones en otro mes ni fecha. No. Tenía que ponerlas 8 días antes.
Sí, estoy teniendo mi momento rubio superficial. Hay que buscar la manera de aligerar las cosas. Aunque debo decir que María Bolívar también ha ayudado (sigo pensando que esa jeva tiene que estar con el gobierno o es la principal consumidora de sales de baño de Venezuela). El asunto es que octubre no es un mes fácil de vivir este año. Porque bien, luego de que pasen las elecciones a mi me queda una semana más de terror para recordarme que voy a cumplir años.
Mentira, a mi me encanta cumplir años y eso de la edad nunca me ha molestado. Es más, creo fielmente en las líneas de expresión, me encantan. Eso le da vida a la cara. Abajo el botox.
El asunto es que, después de que llegué de los por allases (estoy monotemática con el tema porque hace un año estaba ya allá y me puse cursi) y me metí en el taller de teatro musical que estoy haciendo, me di cuenta de que yo me quedé en el aparato.
Entiéndase, hay un montón de cosas que ya no hago, porque no te estoy pa' esos trotes, y un montón de palabras que ya no domino y que deduzco porque soy astuta, pero que en mi vida había escuchado. Yo no soy cool. Yo no uso el argot de mi generación.
¿En qué momento se dejó de utilizar la palabra "picar" para sustituirla por "monchar"? La uso sólo cuando estoy con gente que la usa, pero por mero instinto de supervivencia. ¿Qué coño es spoilear? ¿Qué es trollear? Me siento una doña.
Yo nunca he sido cool. Lo intenté, pero perdí la batalla, y creo que puedo decir que afortunadamente fue así. Yo pierdo en Song Pop en el playlist de "Today's Hits" pero me llevo al mundo por los cachos si me ponen el de musicales. Va, soy rara. Pero no sabía que ahora soy vieja.
Ya como que finalmente puedo creerme esa pajudez de mi familia de decir que "soy muy madura para mi edad" (en algún momento lo dijeron, luego se dieron cuenta de que se estaban engañando a ellos mismos y guardaron silencio).
No me angustia cumplir años, lo que me angustia es empezar a decir "¿Y por qué este montón de pavos no salen a bailar?"
Sí, estoy teniendo mi momento rubio superficial. Hay que buscar la manera de aligerar las cosas. Aunque debo decir que María Bolívar también ha ayudado (sigo pensando que esa jeva tiene que estar con el gobierno o es la principal consumidora de sales de baño de Venezuela). El asunto es que octubre no es un mes fácil de vivir este año. Porque bien, luego de que pasen las elecciones a mi me queda una semana más de terror para recordarme que voy a cumplir años.
Mentira, a mi me encanta cumplir años y eso de la edad nunca me ha molestado. Es más, creo fielmente en las líneas de expresión, me encantan. Eso le da vida a la cara. Abajo el botox.
El asunto es que, después de que llegué de los por allases (estoy monotemática con el tema porque hace un año estaba ya allá y me puse cursi) y me metí en el taller de teatro musical que estoy haciendo, me di cuenta de que yo me quedé en el aparato.
Entiéndase, hay un montón de cosas que ya no hago, porque no te estoy pa' esos trotes, y un montón de palabras que ya no domino y que deduzco porque soy astuta, pero que en mi vida había escuchado. Yo no soy cool. Yo no uso el argot de mi generación.
¿En qué momento se dejó de utilizar la palabra "picar" para sustituirla por "monchar"? La uso sólo cuando estoy con gente que la usa, pero por mero instinto de supervivencia. ¿Qué coño es spoilear? ¿Qué es trollear? Me siento una doña.
No tengo ni idea de dónde salió la joda con los bigotes que le está dando la vuelta al mundo. No sé por qué unos méndigos bigotes son tan populares y por qué es divertido ponérselos. No entiendo.
Yo nunca he sido cool. Lo intenté, pero perdí la batalla, y creo que puedo decir que afortunadamente fue así. Yo pierdo en Song Pop en el playlist de "Today's Hits" pero me llevo al mundo por los cachos si me ponen el de musicales. Va, soy rara. Pero no sabía que ahora soy vieja.
Ya como que finalmente puedo creerme esa pajudez de mi familia de decir que "soy muy madura para mi edad" (en algún momento lo dijeron, luego se dieron cuenta de que se estaban engañando a ellos mismos y guardaron silencio).
No me angustia cumplir años, lo que me angustia es empezar a decir "¿Y por qué este montón de pavos no salen a bailar?"
Ni-ni
Hola, sí. Esta semana es más o menos imposible bajarle dos a la vida política en mi país. Inevitable. La razón por la que me devolví del sitio donde estaba felizmente danzando en la pradera fue esto. Sí, puede que sea masoquista, pero hay patriotismos románticos que una no te pierde.
Y bueno, debo decir que no soy caprilista, ni chavista. Yo soy venezolana. Estando afuera a mí se me explotó la luz, el aroma en la piel y el cuatro en el corazón. Yo soy venezolana y me cansé de ser un stand de turismo político afuera. No, no es la razón por la que me devolví ni la razón por la que no estoy con el actual gobierno. Tampoco soy ni-ni. Soy venezolana y por eso voy a ir a votar el domingo.
Para aquellos que son ni-ni, que no se inscribieron afuera, que no se vinieron a votar, pues me alegro de que tengan la capacidad de desligarse de su país. Yo no, yo soy pegada. Yo me doy los besos con alguien y ya me pego, imagínense lo que me pasa con un alguien con quien he vivido por 26 años. A quienes no van a votar, pues los felicito por la buena suerte que han tenido de no enterarse de un secuestro o un asesinato cercano. Aprovechen su suerte y juéguense el Kino.
No, tal vez Capriles no sea un mesías (evidentemente el de los 14 tampoco lo fue), pero para mí representa un cambio. No creo en él, sino en la esperanza que implica en mi vida: salir de esto, volver a mirar a alguien en la calle y no sentir miedo. Es más, respeto a los que van a votar por Voldemort. Porque ellos creen en alguien. Lo siento, a quienes no respeto es a los anarcos wannabe que creen que porque no creen en el show político saben más que los demás.
Yo tampoco creo en política. No creo en nadie, nunca. Pero necesito cambiar, y por eso voy a votar. Se que el cambio no llega al día siguiente, pero quiero creer que va a llegar.
¿Que es preferible protestar en silencio si no estás de acuerdo? Pues entonces quédese en una montaña en el fin del mundo con sus protestas y hable con Wilson, que seguro lo está esperando para escucharlo en una isla desierta. El país necesita todas las curas y suturas del mundo para volver a unirse, y usted, el ni-ni, lo que está haciendo es cortar con bisturí.
A quienes les salía muy caro moverse de su casa en el exterior para el centro de votación más cercano, créame que el pasaje para irse definitvamente le debió salir el triple, si tomamos en cuenta el costo e' la vida que sube otra vez en este país.
Estoy radical. Lo siento. O se moja el chiquito o no la pasamos bien.
Y bueno, debo decir que no soy caprilista, ni chavista. Yo soy venezolana. Estando afuera a mí se me explotó la luz, el aroma en la piel y el cuatro en el corazón. Yo soy venezolana y me cansé de ser un stand de turismo político afuera. No, no es la razón por la que me devolví ni la razón por la que no estoy con el actual gobierno. Tampoco soy ni-ni. Soy venezolana y por eso voy a ir a votar el domingo.
Para aquellos que son ni-ni, que no se inscribieron afuera, que no se vinieron a votar, pues me alegro de que tengan la capacidad de desligarse de su país. Yo no, yo soy pegada. Yo me doy los besos con alguien y ya me pego, imagínense lo que me pasa con un alguien con quien he vivido por 26 años. A quienes no van a votar, pues los felicito por la buena suerte que han tenido de no enterarse de un secuestro o un asesinato cercano. Aprovechen su suerte y juéguense el Kino.
No, tal vez Capriles no sea un mesías (evidentemente el de los 14 tampoco lo fue), pero para mí representa un cambio. No creo en él, sino en la esperanza que implica en mi vida: salir de esto, volver a mirar a alguien en la calle y no sentir miedo. Es más, respeto a los que van a votar por Voldemort. Porque ellos creen en alguien. Lo siento, a quienes no respeto es a los anarcos wannabe que creen que porque no creen en el show político saben más que los demás.
Yo tampoco creo en política. No creo en nadie, nunca. Pero necesito cambiar, y por eso voy a votar. Se que el cambio no llega al día siguiente, pero quiero creer que va a llegar.
¿Que es preferible protestar en silencio si no estás de acuerdo? Pues entonces quédese en una montaña en el fin del mundo con sus protestas y hable con Wilson, que seguro lo está esperando para escucharlo en una isla desierta. El país necesita todas las curas y suturas del mundo para volver a unirse, y usted, el ni-ni, lo que está haciendo es cortar con bisturí.
A quienes les salía muy caro moverse de su casa en el exterior para el centro de votación más cercano, créame que el pasaje para irse definitvamente le debió salir el triple, si tomamos en cuenta el costo e' la vida que sube otra vez en este país.
Estoy radical. Lo siento. O se moja el chiquito o no la pasamos bien.
viernes, 28 de septiembre de 2012
No las detendrán.
Hace como ochenta años que no me metía aquí a escribir. Entre las ocupaciones múltiples y la maravillosa conexión patrocinada por Digitel (no te unas tú también), escribir en el blog se me ha hecho un poco complicado.
En todo caso, vuelvo para contar ese tipo de historias que sólo a mí me ocurren y que sólo yo puedo convertir en un nuevo capítulo de mi futuro sit-com: Facts of Patty.
Durante los últimos meses he estado absolutamente encantada y envuelta en un mundo donde el masoquismo es válido. Porque dedicar cuatro días de tu semana a que un coreógrafo estire hasta la última neurona de tu cuerpo es masoquismo, me perdonas. Estos últimos cuatro meses se han destinado al montaje de una muestra de musicales de Broadway que presentamos en el teatro de Chacao, los pasados 21, 22 y 23 de septiembre.
La experiencia fue maravillosa por demás. Estresante a niveles insospechados y memorable. Porque eso de estar en una producción que agote entradas es bien raro. Lo siento, es una nueva experiencia para mí. Compartí con gente maravillosa y toda la paja, pero como no me voy a poner teletubbie a escribir frases de tarjeta Hallmark, lo que debo resaltar de este evento de mi vida es lo siguiente:
En la última canción de la muestra se presenta una versión de "You can't stop the beat", del musical Hairspray. El título traducido de dicha canción es "No nos detendrán". Muy bien, es una coreografía re-difícil, que los integrantes del nivel en el que me encuentro nos aprendimos en dos semanas (o menos, sí, estoy echándomela burda) y que es súper movida. Maravilloso. Destaquemos el hecho de que mi nivel, por tener mucho menos tiempo que el grupo del otro nivel (tienen más de un año en este peo) es el ensamble del espectáculo, a saber el coro, a saber, el grupo de apoyo. Bien.
Como parte de ese ensamble, la idea desde la dirección es convertirse en uno solo, ser homogéneos, no resaltar. Pues mis tetas (me perdonan el francés ordinario, pero dado el evento me tomo la libertad de acudir a la chabacanería) tuvieron problemas con esa acotación, y el último día de presentación, durante la mentada canción, decidieron que nadie las iba a detener y que ellas tenían que salir a relucir.
La cuestión no fue tan grave, cosas mucho peores me han pasado en escena. Pero el sostén color piel que tenía puesto le causó un infarto a la audiencia, porque en serio pensaron que andaba menenado mis lolas sin ton ni son durante los últimos 3 minutos del shos (sí, eso fue un shos, no un show). Un amigo del grupo me bautizó la nueva Janet Jackson. Ya quisiera yo que Justin Timberlake me dejara una lola al aire, coño.
Sí, esto me pasó, y me pasó el día que decidieron llevar 5 (se lee cinco) cámaras para grabar el asunto y luego transmitirlo por no sé dónde. Coño, y lo peor del asunto es que, de todas las fotos que han publicado ya del espectáculo, no salgo ni en media. Y seguro, es que me corto una lola (qué redundante) que las que publiquen serán las de mi sostén recién comprado.
Volveremos a escena con el musical. Si le place ir a ver a mis lolas desde la última fila del cuerpo de baile, hágalo. Yo le aviso las fechas del musical patrocinado por el Patty Bra: Hará que destaques.
En todo caso, vuelvo para contar ese tipo de historias que sólo a mí me ocurren y que sólo yo puedo convertir en un nuevo capítulo de mi futuro sit-com: Facts of Patty.
Durante los últimos meses he estado absolutamente encantada y envuelta en un mundo donde el masoquismo es válido. Porque dedicar cuatro días de tu semana a que un coreógrafo estire hasta la última neurona de tu cuerpo es masoquismo, me perdonas. Estos últimos cuatro meses se han destinado al montaje de una muestra de musicales de Broadway que presentamos en el teatro de Chacao, los pasados 21, 22 y 23 de septiembre.
La experiencia fue maravillosa por demás. Estresante a niveles insospechados y memorable. Porque eso de estar en una producción que agote entradas es bien raro. Lo siento, es una nueva experiencia para mí. Compartí con gente maravillosa y toda la paja, pero como no me voy a poner teletubbie a escribir frases de tarjeta Hallmark, lo que debo resaltar de este evento de mi vida es lo siguiente:
En la última canción de la muestra se presenta una versión de "You can't stop the beat", del musical Hairspray. El título traducido de dicha canción es "No nos detendrán". Muy bien, es una coreografía re-difícil, que los integrantes del nivel en el que me encuentro nos aprendimos en dos semanas (o menos, sí, estoy echándomela burda) y que es súper movida. Maravilloso. Destaquemos el hecho de que mi nivel, por tener mucho menos tiempo que el grupo del otro nivel (tienen más de un año en este peo) es el ensamble del espectáculo, a saber el coro, a saber, el grupo de apoyo. Bien.
Como parte de ese ensamble, la idea desde la dirección es convertirse en uno solo, ser homogéneos, no resaltar. Pues mis tetas (me perdonan el francés ordinario, pero dado el evento me tomo la libertad de acudir a la chabacanería) tuvieron problemas con esa acotación, y el último día de presentación, durante la mentada canción, decidieron que nadie las iba a detener y que ellas tenían que salir a relucir.
Se me ha abierto la camisa en pleno apogeo del jolgorio de cierre del espectáculo y por más señas, ojos, gritos histéricos desde detrás del telón, no pude hacer nada al respecto. Si usted fue el último día de la presentación de Clap! El Musical, hola, mucho gusto, soy la jeva de las tetas al aire.
La cuestión no fue tan grave, cosas mucho peores me han pasado en escena. Pero el sostén color piel que tenía puesto le causó un infarto a la audiencia, porque en serio pensaron que andaba menenado mis lolas sin ton ni son durante los últimos 3 minutos del shos (sí, eso fue un shos, no un show). Un amigo del grupo me bautizó la nueva Janet Jackson. Ya quisiera yo que Justin Timberlake me dejara una lola al aire, coño.
Sí, esto me pasó, y me pasó el día que decidieron llevar 5 (se lee cinco) cámaras para grabar el asunto y luego transmitirlo por no sé dónde. Coño, y lo peor del asunto es que, de todas las fotos que han publicado ya del espectáculo, no salgo ni en media. Y seguro, es que me corto una lola (qué redundante) que las que publiquen serán las de mi sostén recién comprado.
Volveremos a escena con el musical. Si le place ir a ver a mis lolas desde la última fila del cuerpo de baile, hágalo. Yo le aviso las fechas del musical patrocinado por el Patty Bra: Hará que destaques.
martes, 31 de julio de 2012
Mi abuela se cree princesa de Disney
Últimamente me está pasando que me despierto de mal humor, o vuelvo de mal humor a la casa. Muy mal. Sé cuáles son las razones, pero revelarlas aquí es medio Revista Tú, y no, qué falta de glamour. Durante el día se va componiendo la cosa y me voy arreglando el estado de ánimo a punta de distracciones y de chistes que hago sobre mí misma o sobre alguien más.
Pero hay un antídoto infalible para mis tribulaciones. Escuchar a mi abuela. Con el paso de los años esa mujer tiene cada vez más achaques, pero con esos achaques también vienen ideas hilarantes que la convierten en un personaje que algún día yo representaré.
El mismo día que sucedió lo de Picaporte González, quiero decir, minutos después de que yo viviera ese episodio, entré corriendo a la cocina en busca de un vaso de Coca-Cola (light) que ahogara mi asombro, y lo que escucho es a esa octogenaria diciendo en voz de rezo:
"Perdona a mi esposo, señor." Mi abuela es divorciada. Desde hace años que se dejó de eso del matrimonio, por razones más que justificadas, y mi abuelo se murió hace 2 años ya. Y entonces mi abuela le pide al señor que lo perdone.
La escena se vuelve más kitsch cuando observas a la abuela de esta servidora orándole a la pantalla de la televisión, porque es que ella ve misa por televisión, pues. Ya que no puede ir diariamente, como solía hacerlo, pues entonces ella prende su TV Familia y ve su misa, religiosamente (valga la redundancia) todos los días. Y escucha a un señor cura, árabe o algo así, que pide que le cure hasta las pestañas... Y luego canta a destiempo, y yo me divierto. Lo siento. Que una señora de 80 y muchos le pida al Señor que perdone a su ex-esposo, me da risa.
Luego vienen los "remedios" caseros que tiene para todo: Para la digestión, cuando come comidas pesadas, la mujer se toma medio vaso de Coca-Cola (light, porque no le queda de otra) para que "le baje la comida". Sí, una bebida gasificada a ella le sienta bien en el estómago para la digestión. Y ponerse derecho cuando ya se está lleno, mientras comes, hace que te quepa más comida.
Ella no come nada después de que se cepilla los dientes, camina de un lado al otro después de comer, no come chocolate, a menos que sea blanco y no come nada que tenga grasa, a menos que sea un combo de Mc Donald's. Ronald, hiciste bien tu trabajo, hasta los viejos engullen tu comida.
Anda con un afán porque recemos un rosario que le debemos a una tal María Francia, desde que me gradué, porque gracias a ella fue que yo salí bien en la tesis. Y siempre me dice que ya es hora de que me ponga a rezar. En dos platos:
Le pela el diente a todos los amigos que traigo a la casa, no vaya y sea que alguno tenga algo conmigo y le toque ser simpática.
Llama a la lluvia "invierno". Entonces cuando llueve dos veces durante el día dice: "Hoy cayeron dos inviernos por la casa. Qué buen invierno (queriendo decir: Qué fuerte está lloviendo).".
Ay, nanita (así le digo), si vivieras en Canadá, sabrías lo que es un invierno. Cada vez que cae un "invierno" se angustia por sus nuevas mascotas: los pájaros que rondan por mi casa. Su nueva distracción es regar alpiste por toda la casa y que los pajaritos vengan a comer. Mi abuela se cree princesa de Disney (el que se haya imaginado a mi Nana cantando la canción de Encantada se lleva puntos extras en mi corazón), entonces los pájaros invaden la casa, se meten en mi cuarto y me revolotean por la cabeza. No, en la vida real los pajaritos no te hacen el vestido de baile para ir a conocer a tu príncipe, te revolotean en la cabeza.
Hoy dijo que mi mamá estaba bostezando mucho, que eso es síntoma de resfriado (¿?). Eran las 10 y media de la noche cuando mi mamá bostezó mucho, eso... eso no es sueño. Con toda la convicción del mundo, esa mujer está convencida de que no hay estornudo ni tos que valga para identificar una gripe, es el bostezo lo que te hace tomar Teragrip. Ella no se resbala, ella se "refala", y puede que ese "refalón" te haga darte un golpe en el "hueso e' la garizapa", o sea, el coxis.
Que el mundo no me malinterprete, no soy cruel por burlarme de mi abuela, porque eso lo hago con todo el mundo. Esto es un tributo a sus invenciones, a sus achaques y locuras que hacen que yo pueda reírme y no angustiarme por ella. Esa vieja conmigo hasta chismea de los demás. Conmigo ha sido con la única nieta que ha hablado de "sexo y esas cosas.". Esa jeva arrugadita es mi pana, pero tengo que admitirle que me da demasiado material.
Pero hay un antídoto infalible para mis tribulaciones. Escuchar a mi abuela. Con el paso de los años esa mujer tiene cada vez más achaques, pero con esos achaques también vienen ideas hilarantes que la convierten en un personaje que algún día yo representaré.
El mismo día que sucedió lo de Picaporte González, quiero decir, minutos después de que yo viviera ese episodio, entré corriendo a la cocina en busca de un vaso de Coca-Cola (light) que ahogara mi asombro, y lo que escucho es a esa octogenaria diciendo en voz de rezo:
"Perdona a mi esposo, señor." Mi abuela es divorciada. Desde hace años que se dejó de eso del matrimonio, por razones más que justificadas, y mi abuelo se murió hace 2 años ya. Y entonces mi abuela le pide al señor que lo perdone.
La escena se vuelve más kitsch cuando observas a la abuela de esta servidora orándole a la pantalla de la televisión, porque es que ella ve misa por televisión, pues. Ya que no puede ir diariamente, como solía hacerlo, pues entonces ella prende su TV Familia y ve su misa, religiosamente (valga la redundancia) todos los días. Y escucha a un señor cura, árabe o algo así, que pide que le cure hasta las pestañas... Y luego canta a destiempo, y yo me divierto. Lo siento. Que una señora de 80 y muchos le pida al Señor que perdone a su ex-esposo, me da risa.
Luego vienen los "remedios" caseros que tiene para todo: Para la digestión, cuando come comidas pesadas, la mujer se toma medio vaso de Coca-Cola (light, porque no le queda de otra) para que "le baje la comida". Sí, una bebida gasificada a ella le sienta bien en el estómago para la digestión. Y ponerse derecho cuando ya se está lleno, mientras comes, hace que te quepa más comida.
Ella no come nada después de que se cepilla los dientes, camina de un lado al otro después de comer, no come chocolate, a menos que sea blanco y no come nada que tenga grasa, a menos que sea un combo de Mc Donald's. Ronald, hiciste bien tu trabajo, hasta los viejos engullen tu comida.
Anda con un afán porque recemos un rosario que le debemos a una tal María Francia, desde que me gradué, porque gracias a ella fue que yo salí bien en la tesis. Y siempre me dice que ya es hora de que me ponga a rezar. En dos platos:
Mi abuela me está diciendo que me voy a quedar para vestir santos.
Llama a la lluvia "invierno". Entonces cuando llueve dos veces durante el día dice: "Hoy cayeron dos inviernos por la casa. Qué buen invierno (queriendo decir: Qué fuerte está lloviendo).".
Ay, nanita (así le digo), si vivieras en Canadá, sabrías lo que es un invierno. Cada vez que cae un "invierno" se angustia por sus nuevas mascotas: los pájaros que rondan por mi casa. Su nueva distracción es regar alpiste por toda la casa y que los pajaritos vengan a comer. Mi abuela se cree princesa de Disney (el que se haya imaginado a mi Nana cantando la canción de Encantada se lleva puntos extras en mi corazón), entonces los pájaros invaden la casa, se meten en mi cuarto y me revolotean por la cabeza. No, en la vida real los pajaritos no te hacen el vestido de baile para ir a conocer a tu príncipe, te revolotean en la cabeza.
Hoy dijo que mi mamá estaba bostezando mucho, que eso es síntoma de resfriado (¿?). Eran las 10 y media de la noche cuando mi mamá bostezó mucho, eso... eso no es sueño. Con toda la convicción del mundo, esa mujer está convencida de que no hay estornudo ni tos que valga para identificar una gripe, es el bostezo lo que te hace tomar Teragrip. Ella no se resbala, ella se "refala", y puede que ese "refalón" te haga darte un golpe en el "hueso e' la garizapa", o sea, el coxis.
Que el mundo no me malinterprete, no soy cruel por burlarme de mi abuela, porque eso lo hago con todo el mundo. Esto es un tributo a sus invenciones, a sus achaques y locuras que hacen que yo pueda reírme y no angustiarme por ella. Esa vieja conmigo hasta chismea de los demás. Conmigo ha sido con la única nieta que ha hablado de "sexo y esas cosas.". Esa jeva arrugadita es mi pana, pero tengo que admitirle que me da demasiado material.
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