lunes, 26 de noviembre de 2012

Mi momento fabuloso

Ok. Ya va. Espérate un momentico. Yo estoy como si acabara de recorrer toda la muralla China trotando. No tengo aire. Pere, pere, papito (Como diría Andrés López).

Es que resulta que yo acabo de tener un momento Hollywoodense, o lo más cercano a ello. Yo no soy de las personas que viaja y se consigue a Javier Bardem con Penélope Cruz caminando por la calle como si fuesen seres normales. Yo soy de las que se consiguió en su momento a A.5 en el Sambil, porque se la pasaban ahí metidos. Y cuando finalmente vi a Servando y a Florentino, ya no me gustaban (estaba despechada porque Florentino estaba empatado con Cristina Dieckman, y decidí sacarlo de mi corazón. Además lo vi fumando y eso me desilusionó. Con qué moral lo digo ahora). 

Yo no soy de las que tiene fotos con gente que salió en Harry Potter, ni con Jack Nicholson, ni con Johnny Depp. Me encantaría lanzarme algún día una de entrevistadora de famosos, porque esa suerte no la he tenido cuando he viajado. Si yo llegara a conseguirme a una de esas personas en la calle, que me da un patatús. No tengo suerte con las celebridades internacionales ni con las nacionales tampoco. Aunque debo decir que he conocido a algunas por cuestiones de trabajo. 

Pero hoy tuve mi momento más cercano al mundo del glamour, y de qué manera. Maite Delgado me llamó. Me llamó. A mí. 

Aplausos y Risas, poliedro. 

Yo la había contactado para invitarla al programa de radio por internet que estoy conduciendo/produciendo/haciendo-de-todo, y ella, tan cuchi y digna como sus largas y perfectas piernas, me devolvió la llamada. 

Estaría sin menos aire si la historia tuviera un final (más) feliz. Porque ya el final feliz lo tiene desde el principio: esa mujer me llamó. Punto. Ya puedo caminar sintiendo que ella está diciendo que tengo un drapeado en forma de cascada con corte de sirena, y mi falda está bordada con 1500 cristales de Swarosky.  Es una mujer ocupada y no podrá ir al programa, por ahora. Pero la mujer (porque merece cada una de las letras de esa palabra, ella no es una jeva) me llamó para decirme que no podría. Coño, y yo me siento feliz porque Maite Delgado me declinó una invitación a mi programa. 

Porque esa mujer es tan digna y espectacular, que tú le escuchas el "Aló" y ya oyes a todo el poliedro aplaudiendo, ¿me explico? Tú la escuchas decirte que no puede, y tu le quieres besar los pies. Yo hablé con Maite, me dijo que no. Y le agradezco que lo haya hecho, porque no tengo ropa lo suficientemente fabulosa como para conocerla, todavía. 

Ya nos encontraremos. Por ahora, mi momento del día ha sido ver el "Maite Delgado Llamando" en la pantalla de mi teléfono. Eso a uno no le pasa todos los días, y menos cuando está en proceso de edición de la boda de una ex-Miss Venezuela. Mi sitcom se escribe solito día a día. 

A comer jamón plumrose y a comprar un aire acondicionado Premium. No, pana. Un momento así de fabuloso no se deja de compartir. Me siento como Alicia Machado cuando ganó el Miss Universo, con la misma manito en la cara y todo. 

PD: Para quienes no lo saben, mi programa por internet se llama Jarabe de Lengua, sale por www.radiosinprecedentes.com, los jueves a las 2:30 p.m. (Hora de Venezuela). Sí, estoy haciéndome una cuña. 

sábado, 17 de noviembre de 2012

Timón no baila gaitas


A mí que nadie trate de engañarme, esta Navidad se siente muy rara. No se siente Navidad como tal. Más allá del hecho de que Santa haya vomitado en mi casa, a mí eso del espíritu navideño y el olor a hallacas no me ha llegado. Se siente súper extraño. 

Eso lo vengo sintiendo desde hace un rato, pero hoy tuve una pequeña puntadita de eso que suelo sentir en otros años, y fue porque escuché gaitas. El año pasado, pasé las de Caín tratando de explicar en inglés qué carrizo es un furruco (it's like a drumb with a hole in the middle, a big cane inside, and you have to do like this *movimiento furruquero* to make it work) *leer esto con acento de Sofía Vergara*. 

Este año paso las de Abel para encontrarle la emoción a un año que comenzó en otras latitudes y termina, al parecer, con menos esperanzas. 

Pero entonces venía de terminar una cena familiar, cuando me dio por poner una emisora que transmitía gaitas. Por vainas de la vida, estaban pasando "La Moza" de Maracaibo 15. Mi gaita favorita por siempre y para siempre. Y de un tiempo para acá yo suelo hacer una coreografía (a lo bailarina de intercolegiales) cada vez que escucho esa canción. No lo hice, pero sí me puse a pensar en el poco de escarcha que se debe haber gastado en esas pobres criaturas. 

Asumámoslo con dignidad: La escarcha que sobró en la decoración de mi casa se la dieron a esas panas para que se maquillen en sus competencias. A mí las gaitas me encantan, pero las gaitas de verdad. Y me parece fino el concepto de los intercolegiales, pero, seamos honestos, se fueron... Se desviaron del rumbo del bien y las buenas costumbres desde hace rato. 

Este año ya vi que están versionando "Los Hermanos Primera" de Servando y Florentino. Primero, estoy vieja, porque siempre versionan canciones medianamente viejas o demasiado nuevas. Segundo... eh? Lo único que tienen en común es la nacionalidad. Y que probablemente a los Primera les guste echar un pie gaitero en diciembre, después de las uvas, quién sabe. 

Pero aquello de versionar hasta Danza Kuduro en gaitas es como demasiado, ¿no? Los intercolegiales se están convirtiendo en una versión amateur de Pitbull. Ese pana agarra temas que en su momento fueron un exitazo, les mete puki puki, pone a cantar a Jennifer López, y listo. Se mete un montón de plata. 

Lo que les falta a las eternas ganadoras de estas competencias es decir "Dale", y ya.

Además que todo el tema del vestuario siempre ha sido que si un issue en mi vida. I mean... existe la semiótica, existen los símbolos y los códigos y todo se relaciona. ¿Cómo así que el concierto de un grupo de gaitas empieza con la canción que da inicio al Rey León? ¿Cómo así que las bailarinas están vestidas de Timón, Pumba, las Hienas, Scar, Nala, Mufasa y los monitos que arman ese alboroto al principio? ¿Desde cuándo Simba y Rafiki se parecen a Betulio Medina o a Neguito Borjas?

Yo me quedé en el aparato, mi hermano. Esto pasó de ser una tradición que se basa en un género musical típico venezolano a convertirse en las Nationals, Sectionals and Regionals venezolanas de un show parecido a Glee. Y me imagino que por ahí debe andar una Sue Silvester que les manda a todas a comprarse esos zapatos Capezio y a rebajar y comer lechuga antes de la primera presentación. 

¿Qué pasó con la bonita tradición de bailar gaitas como lo hacían todos los artistas en las cuñas navideñas de RCTV? Así, parado de ladito, echando un pie pa' lante y el otro pa' atrás en constante bamboleo. ¿Desde cuándo la vaina combina con break-dance? Globalización, qué miedito. 

No, brother, yo me quedo con el "Virgen de las Nieves, Virgen de la Paz, estrella que alumbra a la humanidad" de la mejor cuña navideña de todos los tiempos. Yo nunca pertenecí a un grupo de gaitas porque mi colegio era bien aburrido. Pero tampoco les tengo envidia. Me parece muy fino, obsesivo... pero fino. Pero panitas, mantengan la coherencia. Timón nunca echaría un pie con Amparito.

viernes, 9 de noviembre de 2012

Santa vomitó en mi casa

Yo creo que la historia de Jack Skellington (The Nightmare Before Christmas) fue creada, en realidad, cuando Tim tuvo una epifanía y vio a mi madre en sus sueños. Estoy plenamente convencida de que mi mamá se quiere robar la Navidad del mundo, porque no existe otra explicación para que desde ya tengamos la decoración lista y, además, la casa parece haber sido atacada por un Santa Bulímico que vomitó cada uno de sus rincones.

En mi vida había visto la casa tan dorada. Es decir, estoy acostumbrada a estos ataques navideños, pero este año como que la luz rebota por todos lados. Para imaginar mi casa en este momento, sólo hay que imaginarse absolutamente todos los tarantines que se arman para vender artículos alusivos a la época, juntos. 

Yo amo la Navidad, de verdad que sí. De hecho una de las cosas que más extrañé el año pasado fue no poder ver mi casa vomitada por Santa, tal vez por eso este año me parezca tan pintoresca. Es decir, al infinito y más allá de lo pintoresco. 

¿Christmas Freak? No, el siguiente nivel. Ése es el nivel al que pertenece la mujer que me parió. Además que en serio el tema del dorado se pone como de manifiesto este año, para no poner tanto rojo. Asumo que es un asunto intencional, o que el rey Midas vino de noche. Ya traté de comprobar esta segunda teoría, y no... Ninguna decoración está hecha de oro, así que no puedo sacar provecho. 

Por supuesto, en este época del año uno se da cuenta de que el término de globalización no llegó con internet. Esa vaina llegó con Coca-cola y su Santa rojo. Porque toda la vida los venezolanos han dividido su casa en diciembre en la sección criolla, y la sección imperialista. A saber: arbolito y nacimiento/pesebre. 

Y como el imperio domina al mundo, por eso hablo de globalización. Ése es un hogar común venezolano, el que tiene estos dos ambientes claramente identificados. Y ahí es cuando me doy cuenta de que mi mamá es una mente más avanzada que no sólo quiere conquistar la Navidad entendida desde el red, gold and green (Karma-Karma-Karma-Karma-Karma-Chameleon), sino que también se quiere apropiar de la tradición cristiana preponderante en Venezuela. 

Mi mamá ocupa la mitad de la sala con un pesebre que, de vaina, cuenta la primera vez que Jesús hizo pipí en su ¿vacinilla? o bueno, sin pañal de tela, pues. No conforme con eso, la jeva tiene cerca de 200 nacimientos (no es joda) de diferentes tipos, colores y tamaños por toda la casa. Entiéndase toda la casa como que hasta en los baños hay una escena de la natividad. Y cuando empezamos a comprar los regalos, no hay espacio para caminar porque entre el pesebre, los pesebres, los vómitos de santa y el poco 'e cajas, uno teme pisar a papá pitufo en cualquier momento, o a algún Niño Jesús de alguno de los 842348 nacimientos que mi madre colecciona. 

Uno no sólo te me hace malabares con el dinero en esta época "de sembrina", sino que también anda como en una cuerda floja por toda la casa. Porque para mi mamá, pegarle a un nacimiento es peor que que nos peguen a nosotras. Y si le pasa algo al Niño Jesús, sale de una vez mi Nana a sintonizar TV Familia buscando la solución a semejante catástrofe. 

En fin, que por lo general este jolgorio de escarcha y flores de Navidad de plástico llega un poco más tarde a mi casa. Y yo me tardé más de un año en recordarlo. Y lo único que me recuerda esa llegada de los problemas alimenticios de Santa,  es que no tengo plata para comprar el montón de regalos que se vienen. 

jueves, 25 de octubre de 2012

Snookie es una amateur


Ya asumí con dignidad que tengo 27 años. Ya estoy asumiendo que, eventualmente, llegaré al tercer piso, y que ya no te me soy la misma de antes. Como tal, me estoy convirtiendo poco a poco en una doña de esas que uno se consigue en cualquier cola del banco, para esperar taxi de línea del Sambil o en cola electoral. 

Esas doñas que se escandalizan por todo. Y en vista de que me estoy convirtiendo en una doña, ahora veo canales de televisión que en mi vida se me hubiese ocurrido sintonizar. Mi afición favorita ahora es con el canal TLC (Travel and Living Channel) porque un día se me ocurrió poner una cosa que se llama "Cupcake Wars", una maravilla ese show, chico. 

La gente hace ponquecitos para ganar plata y yo babeo mientras lo veo. Entonces ahora en la noche, en lugar de ver Fox o Warner, pongo Utilísima o Gourmet. No sé para qué realmente, porque yo hago sandwichs y pasta y con eso sobrevivo. Pero, a fin de cuentas, TLC es mi favorito por ahora. 

Hasta que vi un shos (eso no es un show) que se llama "Mi Gran Boda Gitana". El mundo se detuvo cuando a un productor desesperado por dinero se le ocurrió hacer ese programa. O sea, Snookie es una bebé en pañales al lado de estas mujeres. En serio. 

Más allá de la ideología de esta cultura, con la cual no pretendo meterme porque cada raza, sociedad y religión entiende sus propios códigos, a mí lo que me perturba es el estilo de perchas que usan estas mujeres en su día a día. 

Si yo pensaba que las jevas venezolanas eran unas obsesas con la belleza, el cuerpazo y toda esa vaina, estas panas nos superan by far. Las mujeres comen pepino con vinagre, cotufas con vinagre, arepas con vinagre... Para mantenerse flacas... 

Eso de esconder la barriga no te me está bien visto entre ellas. Y luego llegamos al meollo del asunto, que es la boda como tal. O sea, el vestido. Los vestidos de esas mujeres son producto del Holocausto de Disney hecho por una bola disco. Es decir, mataron a todas las princesas, les quitaron todos los armadores y faldas, metieron toda esa tela en una licuadora con una bola de espejos y le pusieron la velocidad más alta. 

Santa Tecla... Qué horrible. En serio, los panas de Jersey Shore son los primeros invitados a la próxima boda real, al lado de esta gente. Y además las pobres cristianas bailan como si les estuvieran pagando para eso, pero lo hacen gratis. Y no pueden salir solas porque eso es "mal visto". No hablemos del color concha de mandarina que tienen por piel de tanto fake tan. 

Ayer vi a una mujer (que de mujer no tiene demasiado porque tendría sus cagados 17 años, cuando mucho) que para evitar pagar 600 dólares a un odontólogo, ella se blanqueaba los dientes con cloro. Con cloro. Reina... no. Es que no puedo hacer ningún otro comentario, porque es que ella se blanquea los dientes con cloro, ¿me explico?. Una cosa es que uno disfrute de "Mi Gran Boda Griega" y le de risa que para todo usen Windex, pero mi gorda, eso es ficción. Los químicos de limpieza son que si malos, ¿no? 

En fin, que creo que este escándalo si es digno de manifestarse. Porque yo entiendo que quieras brillar el día de tu boda y todo, pero de ahí a matar a la Cenicienta y quitarle el armador a La Bella, eso es como mucho. Además, si ya esos vestidos (los de las princesas, no los que ellas realmente usan)son bonitos, ¿para qué le pegas ese poco 'e brillantes que hacen que una te tenga que usar lentes oscuros para poder verte? No gorda, eso está mal. 

Échenle un ojito a una jeva que se llamaba Coco, ésa sí llevaba el estilo. 

miércoles, 24 de octubre de 2012

Yo estoy de terapia.

Mira, ya todos sabemos que yo soy una loca histérica y que no tengo demasiado remedio que aportar a la vida. Cool, el primer paso es aceptarlo. Todos sabemos (o la mayoría) de mi fascinación por estar en los brazos de Morfeo, porque es el único pana que por ahora me para, y que es súper fiel. Yo tengo sueño (y sueño) todo el día. 

Pero cuando mi pasión con Morfeo y mi locura se combinan, algo falla. Primero, porque no estoy durmiendo bien, en el horario convencional, gracias a mi locura histérica. Me estoy acostando a las 5 a.m. Es en serio. No me da sueño antes. Y eso es de locos o de europeos con jet lag. 

Y una vez que logro concebir el sueño y entregarme a mi mundo de pasiones griegas con el pana dios del sueño, entonces la locura histérica vuelve a jugarme de las suyas y tengo sueños como los que tuve hoy. 

Soñé que era Halloween, pero que todavía yo estaba en el colegio, y por alguna razón teníamos que ir disfrazados ese día. Esas cosas no pasaban en un colegio que le rinde culto a una doctora de la iglesia en lugar de a brujas con escobas, pues. Dicho sea de paso, no era mi colegio de bachillerato, sino el de primaria, en el cual estaba estudiando conmigo una nena que, actualmente tiene 15 años, y que es más o menos mi pasado personificado en la actualidad, o yo soy su futuro. 

Yo estaba buena en el sueño. Me disfracé de Edward Scissorhands, y me veía riquiquita. Porque disfrazarse de un humanoide que tiene manos de tijeras y es diseñado por Tim Burton, implica verse mami/papi. Sólo Johnny, mi amor. 

Me levanté a un pana que está mia-mor. Y que por supuesto no conozco. Qué ojos se gastaba el pana. Y daba masajes ricos. Sí, en mis sueños aparentemente la gente me da masajes. Y luego yo de bruta le huía y buscaba a mis dos mejores amigas, que estaban en un cuarto (porque de repente ya no estábamos en el colegio) empiernadas y dormidas. Las sacaba del cuarto y me iba con papito ojitos bellos. Y el pana, después de haberme masajeado, me decía que quería ir lento. 

Me dijeron puta en mi propio sueño.Un poquito de por favor, si alguien me lo va a decir, que no sea mi propia mente.  Porque además yo trataba de convencerlo de que me diera un piquito, aunque sea. (Por eso es que me pasan las cosas que me pasan, pana. No debo pedirle cosas al universo para las que no estoy preparada. Yo me entiendo.). Y cuando ya lo había convencido, aparecieron El Chavo del 8 y La Chilindrina a lanzarnos alacranes... 

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Claro. Dalí era un jevo burda de sabio y ahorita estoy en capacidad de entender absolutamente todas sus creaciones. Yo estoy de terapia, pana. No puede ser que... no sé... sueñe con que alguna mujer que conozco está embarazada y ya. O que simplemente sueñe con vainas en contexto. 

Yo sueño mezclando a Tim Burton con mi primaria, mi pasado y un jevo que no conozco. Si yo fuese una de las hermanas de Charmed y tuviese el poder de las predicciones, deja vuseses, y demás afines, estaríamos jodidas mis hermanas y yo tratando de cazar demonios. Porque con estas vainas una no te me puede ser literal. 

jueves, 18 de octubre de 2012

De aberraciones virtuales (y otros delitos)


Hola. Sí, yo soy una mujer complicada. Sí. Tengo muchos problemas. Y hoy hay uno que me acongoja: no soporto a la gente que escribe de la siguiente forma: 

HOOOOOOLAAAAAAAAA!!!!! CÓMO ESTÁAAAAAAAAASSSSSSS? OKIIIIIIISSSSSS AMIGUIIIIIIIS CHAOOOOOOO NO SEEEEEEEÉ. 

Nótese el uso de las mayúsculas que hace parecer que eso lo estuviera diciendo Winston Vallenilla. Notése la aberración en las faltas gramáticas al no utilizar los signos de puntuación pertinentes (yo a veces peco de no utilizar correctamente los signos de admiración e interrogación, lo confieso), y nótese el excesivo uso de letras. 

Poner aunque sea una tilde dentro de eso, fue bastante naive de mi parte, nadie usa tildes.  Mi problema, en verdad, es que la persona en cuestión no tiene la emoción que, semióticamente, a mí me refleja esa aberración que acabo de escribir. 

Es decir, esas personas se expresan con tal emoción que uno jura que son parte de un experimiento, que se convirtieron en jerbos en crack o que se metieron su buena pepa de éxtasis o línea de cocaína. Pues no, la persona en cuestión en verdad te está escribiendo con toda su paz, con toda su tranquilidad, en la punta más pacífica del Tibet, y simplemente quiere decir esto: 

"Hola, ¿cómo estás? / Ok (no okis) / Amiga (no amiguis)/ Chao / No sé" 

Pero escriben como si acabaran de ganar el Miss Venezuela. Yo no entiendo. 

Dicho sea de paso que yo tengo problemas con las palabras que terminan en "is": Amiguis, holis, putis, cosis, lindis, etceteris... Me parecen de Teletubbie en anfetas. Lo siento. 

Creo que las personas que escriben así lo hacen como para ser excesivamente felices, y pues no lo son. Reina, rey, gordo, gorda, no hace falta extender la sílaba tónica de una palabra para enfatizar, a menos que así quieras hacerlo. No estamos en la ONU, si quieres ser diplomático, escribe bien, no escribas como si fueses una Barbie con zapatos nuevos. Eso está mal. 

Yo sólo alargo las vocales cuando me río, y me río de verdad. Tal vez sea yo la loca. 

Y eso me recuerda que "jsjsjskjsjsjsjñskjj" no es la onomatopeya correcta para escribir la risa. A menos que usted se estuviera riendo mientras comía cotufas y se ahogó en el proceso. De otra forma, escriba "ja ja ja". Es universal. 

El "jejeje" ya es otro tema. Porque eso tiene tantas implicaciones semánticas (como diría el filósofo de rulos que tengo por amigo) que uno se confunde. Es igual o peor que el emoticón de la carita feliz picando/guiñando un ojo. Si están en proceso de flirteo/echadera de perros o el más reciente término "chanceo" (mariposa tatuada en el cuello entra en trombo al escribir esto) y te escriben "jejeje"... ¿Qué demonios significa? 


  1. Jejeje: Te quiero coger.
  2. Jejeje: Tengo sueño, no quiero escribir más.
  3. Jejeje: No sé qué más escribir.
  4. Jejeje: No voy pendiente pero te hablo porque me caes bien o por si estoy absolutamente desesperado en una noche solitaria. (Sí, esto se lee sin respirar)
  5. Jejeje: Acabo de decir algo burda de directo y tengo que suavizarlo. 
  6. Jejeje: Jejeje 
Tengo problemas. Problemas serios. Me siento el Quijote contra los gigantes tratando de defender el idioma. Ojo, advierto que cuando invento palabras lo hago por el humor. Pero yo no le veo humor a escribir como si  hubiese inhalado el amoniaco que usa Shakira. Todos tenemos nuestras maneras, pero... Coño, el exceso de energía por texto es como súper-anti-sexy (leer esto con la mandíbula quebrada). 

Y ni hablar de emoticones en status o cambio de imagen de perfil. No reinas, reyes, gorditos, gorditas. No es ropa interior, no hay que cambiarla todos los días. Si quieres decir que los ojos del pana son los que alumbran el basurero, no pongas corazones, caritas con pestañas de rimmel de Revlon, ojos pelaos, lucecitas y cualquier otra estupidez. Uno entiende. Uno no te me está en preescolar. 

En fin, que tengo problemas. Que trato de inyectarle algún remedio a mi mariposa tatuada para que deje sus ataques epilépticos, pero a veces quiero ser Hulk y caerle a cachetadas virtuales a la gente por lo que escribe. ¿Soy yo sola la que defiende un idioma tan bonito como éste? ¿Nadie más se vuelve un Baobab cuando lee este tipo de cosas? 

Tengo que ir al psiquiatra. 

miércoles, 10 de octubre de 2012

De recuperarse, o algo así.

Supongo que hace dos días era el día perfecto para drenar todo por medio de blogs, tweets, posts de Facebook o cualquier otro medio lleno de Gigas y Megas que nos alejan más de la realidad. Yo hace dos días no sabía ni qué decir, y como siempre llego tarde a eso que es trending, pues lo hago hoy. No porque quiera seguir hablando del tema, sino porque necesito sacarlo de mi sistema. 

Como una buena parte de las personas que se mojaron el chiquito este fin de semana, yo también estoy triste. Perder es un coñazo. Y sí, mientras haya vida hay esperanza. Ese es mi miedo, que se me acabe la vida . No pretendo analizar nada aquí, porque yo de política sólo tengo 14 de años de experiencia autodidacta. De saber que lo que vivo no me gusta y de entender que la única forma en la que creo que mi opinión quede manifiesta es pintando la punta de mi dedo de morado. 

Muchos dicen que nos merecemos esto. Yo no creo que merezca vivir con los ovarios en la garganta cada vez que voy a salir. Porque yo no soy de los que dicen que nunca se harán amigos de otro bando, porque yo creo en el ser humano, no en el color de una franela, boina o pantaleta. Yo creo que podemos estar mejor. Pero sí estoy de acuerdo con que falta mucho por aprender. No quiero escuchar análisis de nadie, porque a mí (como al resto del egoísmo que reina en este país), sólo me interesa que alguien me explique cómo es que uno se recupera de este golpe tan arrecho y dónde es que se compra el guáramo, porque necesito tomar una decisión y he ido a burda de partes y no lo consigo. 

Las cosas son como son, y seguirán estando igual (o peor) por los próximos años. No. No serán sólo seis a mi parecer, porque el que venga en seis años en lugar de éste (ojalá que así sea) va a tener que conseguir pega loca por galones para poder pegar las trizas de un lugar llamado Venezuela. Yo le voy a seguir echando bolas hasta que entienda qué coño tengo que hacer. Pero el guayabo que se respira en la calle no ayuda. Yo sólo sé que, al menos, he tratado de ser lo más tolerante posible. Mis disculpas si he ofendido a alguien en estos días. Uno no es persona cuando está embriagado de tristeza. 

Y coño, a la hora del té, lo único que quiero es sentir que puedo llegar viva a la casa. Yo sé que no hay fiesta en el cielo, y yo voté en nombre de uno de esos ángeles. De muchos de ellos. Venezuela necesita menos Iphones y Blackberrys y más partidos de la Vinotinto, más triunfos de Limardo, más unión, coño. Y no sé cómo se logra, porque la agresión es demasiado fuerte de ambos lados. Yo quiero una patria nueva, sí, con todas las palabras y letras de esa frase. Pero no la quiero llena de sangre, de inseguridad ni de agresiones. Ahora que lo pienso no quiero un país nuevo, yo lo que quiero es un país sabio.

Me cansé de "al que no le guste la inseguridad que se vaya" y "yo nunca tendré amigos chavistas.". Ni me quiero ir, ni puedo dejar de abrir mi vida a una persona que tenga otro punto de vista. Con lo que no puedo es con la hipocresía, y creo que eso algo que la mayoría de la gente tiene que dejar de ejercer. Eso no existe en ninguna universidad como carrera. 

Así que a aquellos que sentían que iban a ganar y estaban siendo buenos y querían unidad, y luego se volvieron un sapo con verrugas al conocer los resultados, revísense.

Aquellos que se visten de rojo para una marcha, o mejor todavía, marchan en Ferrari, sincérense. 

Aquellos que viven afuera desde hace mil años, y estaban angustiados por su madre patria, pero no votaron. Sientan culpa. 

Aquellos que se creen expertos en la materia. Sigan la vida. Todos tenemos opiniones. Exprésense, pero entiendan que un enguayabado es sensible. Sientan y critiquen a su patria en la medida en que la defienden afuera. 

Y por último, aquellos que viven afuera y dicen que quien está en el poder debe seguir porque salvó a Venezuela, devuélvanse y caminen en la madrugada por aquí. Luego hablamos de eso. 

No voy a comentar sobre lo horrible que es sentir que un gobierno te insulte todos los días, o te vea la cara dándoselas de pacifista. Eso ya lo han escrito muchos.

Yo lo que quiero es que me devuelvan los buenos días cuando saludo (los buenas tardes en verdad, yo nunca me levanto temprano), los "a la orden" después del gracias. Yo extraño a los venezolanos que te sonríen en la calle aunque no te conozcan y repudio el mal humor de todo el mundo. Yo quiero recuperar a ese país. 

Yo quiero que Venezuela y política dejen de ser sinónimos. Yo me quiero recuperar de la paranoia y quiero respeto. 

Y ya. Yo quiero ser venezolana; no majunche, chavista ni mucho menos ni-ni.